✨ LA ESTRELLA QUE SIGUE ILUMINANDO NUESTRO CAMINO
La Estrella de Belén, descrita en Mateo 2:1-12, fue más que un fenómeno celestial: fue la señal divina que anunció el nacimiento del Rey de los judíos y cumplió la profecía de Números 24:17 («Una estrella saldrá de Jacob»). Guió a los Magos del oriente —sabios que representan la universalidad del Evangelio— quienes llegaron para adorarle y ofrecer regalos simbólicos: oro por su realeza, incienso por su divinidad y mirra por su sacrificio.
Para los cristianos, esta estrella es emblema de esperanza, guía y cumplimiento de la voluntad de Dios. Nos recuerda que en medio de las tinieblas del mundo, llegó la Luz que nunca será vencida. Porque como dice Juan 1:4-5: «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres».
Hoy, esa estrella no deja de brillar: Cristo mismo es la Luz del mundo (Juan 8:12). Él nos da dirección en la incertidumbre, sentido en la búsqueda y paz en el corazón. Como nos enseña Isaías 9:2, «el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz», y esa misma luz sigue resplandeciendo en nuestras vidas, invitándonos a seguir su camino de amor y verdad.
Reflexión Dominical
— Bob

